Adicción a los videojuegos
Problemas que genera la adicción a los videojuegos
El uso excesivo...
De los videojuegos puede afectar la vida de un adolescente en distintas áreas. No se trata solo de jugar muchas horas, sino de que el juego se convierta en una prioridad por encima de su bienestar, estudios, relaciones y salud. A continuación, explicamos los principales problemas que pueden surgir cuando hay una adicción a los videojuegos, con ejemplos de situaciones reales que pueden ocurrir en casa.
Cambios en el comportamiento Irritabilidad, ansiedad, aislamiento
Cuando un adolescente juega en exceso, es habitual ver cambios en su estado de ánimo. Cuando se le interrumpe o se le limita el tiempo de juego: se vuelve irritable, algunos pueden tener ansiedad si no pueden jugar o si piensan constantemente en su próxima partida. También es frecuente el aislamiento, dejando de lado a amigos y familiares para pasar más tiempo frente a la pantalla.
Juanma, de 14 años, solía cenar con su familia todas las noches, pero ahora prefiere comer rápido en su cuarto para seguir jugando. Cuando sus padres le piden que apague la consola, se enoja y se encierra sin hablar con nadie.
Pérdida de interés por otras actividades
El tiempo que antes se dedicaba a actividades como el deporte, ir a la asociación o compartir con amigos y amigas puede reducirse mucho.
El adolescente puede perder la motivación por lo que hacía antes y centrar toda su atención en los videojuegos.
Nadia, de 13 años, disfrutaba con jugar al fútbol en la escuela, pero desde que empezó a pasar horas jugando online con sus amigos dejó de ir a los entrenamientos y ya no quiere ir a la asociación los fines de semana.
Problemas de sueño y alimentación
El juego descontrolado suele afectar los hábitos de sueño. Muchos adolescentes duermen menos de lo necesario porque juegan hasta muy tarde por la noche, lo que provoca fatiga, dificultades para concentrarse y cambios en el estado de ánimo.
También pueden tener alteraciones en la alimentación, por ejemplo, saltarse comidas, comer de forma desordenada o preferir alimentos poco saludables para no interrumpir el juego.
Daniel, de 15 años, comenzó a trasnochar para jugar con personas de otros países. Ahora se despierta tarde, ya no desayuna y se siente cansado en clase, lo que ha afectado su desempeño escolar.
Bajo rendimiento académico
Como ya se ha apuntado antes, uno de los efectos más visibles de la adicción a los videojuegos es la caída en el rendimiento escolar. Pueden aparecer problemas de concentración, falta de interés en las clases y dificultad para cumplir con tareas y con los estudios.
En casos más graves, el adolescente puede incluso dejar de ir a clase o descuidar completamente sus responsabilidades académicas.
Luis, de 16 años, siempre había sido buen estudiante, pero en los últimos meses ha dejado de entregar tareas porque prefiere jugar. Sus notas han bajado y sus profesores han notado que está distraído en clase.
Mentiras y ocultamiento sobre el tiempo de juego
Cuando el juego se convierte en una adicción, algunos adolescentes comienzan a mentir sobre cuánto tiempo pasan jugando o buscan maneras de ocultarlo. Pueden decir que están haciendo tareas cuando en realidad están en una partida o minimizar el tiempo real que han pasado frente a la pantalla (decir que ha sido menos tiempo). También pueden jugar a escondidas o cuando cree que sus padres o madres están dormidos.
Arancha, de 12 años, dice a sus padres que está al ordenador para hacer tareas de clase, pero en realidad está jugando online. Incluso ha cambiado la hora en su tablet para hacerles creer que la apagó pronto.
Negación del problema
Es común que los adolescentes con adicción a los videojuegos nieguen que tienen un problema. Pueden justificar su conducta diciendo que “todos juegan así” o que “podrían dejar de jugar cuando quieran”. Esta negación dificulta que acepten ayuda y que se implementen cambios en su rutina.
Miguelín, de 17 años, pasa más de 6 horas al día jugando y ha perdido interés en casi todo lo demás. Sus padres intentan hablar con él, pero siempre responde que "no es para tanto" y que "otros juegan más que él", negando cualquier problema..
¿Adicción a los videojuegos? Señales de alerta
Identificar la adicción a los videojuegos a tiempo
Ya sabes que no todos los adolescentes que juegan videojuegos tienen una adicción y que es normal que disfruten jugando y dediquen tiempo a ello, pero cuando el videojuego se convierte en el centro de su vida y afecta otras áreas importantes, es momento de preocuparse.
Antonio, de 16 años, solía jugar solo una o dos horas al día, pero últimamente pasa más de 8 horas frente a la pantalla. Ha dejado de ver a sus amigos, no cumple con sus tareas escolares y ha discutido constantemente con sus padres por su tiempo de juego. A pesar de las consecuencias, sigue jugando sin control.
Identificar la adicción a los videojuegos a tiempo es clave para evitar consecuencias más graves. Aquí algunas SEÑALES DE ALERTA que pueden indicar que un adolescente está desarrollando una dependencia:
Algunas SEÑALES DE ALERTA
1º Señal
No puede dejar de juga, aunque quiera
El o la adolescente puede prometer que jugará menos, pero al final termina pasando horas frente a la pantalla. Puede decir que solo jugará "una partida más" y al final seguir jugando durante horas.
Lucía, de 14 años, ha intentado reducir su tiempo de juego porque sus padres le han puesto reglas, pero siempre encuentra una excusa para seguir jugando y se frustra cuando le piden que lo deje.
2º Señal
Se irrita o enoja si se le impide jugar
El o la adolescente reacciona con enfado, ansiedad o frustración cuando se le prohíbe jugar, o cuando se le quita el videojuego, como si fuera algo imprescindible en su vida.
Los padres de Antonio, de 15 años, le quitaron la consola por sus bajas notas, como castigo, y él reaccionó con una rabieta y encerrándose en su cuarto sin querer hablar con nadie. Si su padre le dice algo retira la cara y no lo mira, así no puede comunicarse con él.
3º Señal
Descuidar la higiene, la alimentación o el sueño
El tiempo de juego se vuelve más importante que hábitos básicos como ducharse, comer bien o dormir las horas necesarias.
Santiago, de 13 años, se despierta en la madrugada para jugar sin que sus padres lo noten. No se levanta para desayunar con su familia y su rendimiento escolar ha bajado por el cansancio.
4º Señal
Mentir sobre el tiempo de juego
El o la adolescente oculta o minimiza la cantidad de horas que pasa jugando, o usa excusas como "estoy haciendo tarea" cuando en realidad está jugando.
Isa, de 12 años, dice que está estudiando en su cuarto, pero cuando sus padres entran, descubren que tiene la tablet escondida debajo de la almohada para seguir jugando sin ser vista.
5º Señal
Perder interés en amigos, familia y actividades previas
Si antes disfrutaba de ciertas actividades y ahora solo quiere jugar, evitando salir o interactuar con otras personas.
David, de 17 años, antes salía con sus amigos a jugar baloncesto los fines de semana, pero ahora siempre tiene una excusa para quedarse en casa jugando online.
6º Señal
Bajo rendimiento escolar
Las notas bajan, olvida entregar tareas, se distrae en clase o incluso falta a la escuela por haber pasado la noche jugando.
Isa, de 16 años, antes era responsable con sus estudios, pero desde que empezó a jugar un juego online, ha faltado a clase, no lleva bien hechos sus deberes, colegio y ha suspendido varias materias.
7º Señal
Sigue jugando, aunque eso le cause problemas
A pesar de que el juego está afectando su vida (peleas con la familia, malas notas, problemas de salud), sigue sin hacer cambios en su conducta.
A los padres de Juanma, de 15 años, les preocupa que pase tanto tiempo jugando. Han hablado con él, le han puesto reglas y hasta le han quitado la consola por un tiempo, pero él siempre encuentra la forma de seguir jugando y no ve el problema.

¿Mi hijo o hija juega demasiado?
Test para evaluar el uso de videojuegos en casa
Aquí tenéis un sencillo test para saber si tu hijo o hija sordo tiene un problema con los videojuegos. No es un test “científico” o “un diagnóstico médico”, pero puede ser una buena herramienta para planteros pedir ayuda profesional.

